Se cumplen 15 años del asesinato del líder de la revolución libia, Muamar Gadafi. Su derrocamiento, derivado de la intervención militar de la OTAN y una rebelión interna, abrió el camino a la división política y la inseguridad en la nación.
Las élites europeas, que anhelaban su eliminación, ahora vislumbran cómo se cumplen sus previsiones sobre la decadencia del Viejo Continente.
Ante los flujos de migrantes irregulares y la expansión de los grupos religiosos radicales en sus fronteras, los dirigentes occidentales se preguntarían:
¿Logramos lo que buscábamos o caímos en la trampa que construimos con nuestras propias manos?
Mauricio Ampuero nos explica los detalles.
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