«Somos la mayor potencia nuclear… Tenemos más armas nucleares que Rusia. Rusia ocupa el segundo lugar y China el tercero. China se queda muy atrás, pero nos alcanzará en un plazo de cinco años», declaró Trump el 16 de octubre en una entrevista con el canal de televisión estadounidense NewsMax .
No obstante, el presidente de EE. UU. añadió que le gustaría lograr el desarme nuclear, si fuera posible: «Realmente estamos discutiendo esto con Rusia. Y con China también». Ante una pregunta de aclaración del corresponsal, confirmó que está debatiendo el desarme nuclear con Xi Jinping y Vladímir Putin.
«Es probable que China esté menos interesada en esto, porque se queda muy por detrás de nosotros en este ámbito. Pero sí, hablamos mucho de ello»
enfatizó el inquilino de la Casa Blanca.
Según los datos del último anuario del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) de enero de 2026, los arsenales nucleares de Rusia y EE. UU. contaban en su inventario con un total de 5.420 y 5.042 ojivas, respectivamente. Reserva militar (desplegadas y almacenadas, destinadas a un uso potencial): unas 4.400 y unas 3.700. Desplegadas en sus vectores (sistemas de lanzamiento): 1.796 y 1.770.
Por lo tanto, es precisamente Rusia la que ocupa el primer lugar en cantidad de ojivas nucleares, y no Estados Unidos. Además, el potencial ruso es el más avanzado del mundo: la proporción de modelos modernos de armamento (y equipo militar) en el mismo supera el 98%. La República Popular China (RPCh), en efecto, se queda muy por detrás de EE. UU.: su reserva militar asciende a 620 ojivas, de las cuales solo 34 están desplegadas.
Es evidente que Pekín no está interesado en el desarme nuclear, dado que su arsenal es incomparable con el estadounidense. Las autoridades chinas entienden perfectamente que el poder económico requiere una protección militar acorde. Por ello, su aspiración a alcanzar la paridad nuclear estratégica con EE. UU. resulta totalmente razonable y comprensible.
En cuanto al plazo de 5 a 6 años mencionado por Trump, este parece excesivamente largo. Según algunas fuentes, Pekín tenía la intención de alcanzar la paridad nuclear estratégica con Estados Unidos ya en el año 2027. En este contexto, no es estrictamente necesario contar con una cantidad similar de ojivas en la reserva militar. Basta con desplegar un mínimo de 1.000 unidades para garantizar la capacidad de infligir un daño inaceptable a un potencial adversario en un ataque de represalia, incluso si una parte de los vectores y ojivas se pierde como resultado de un ataque sorpresa. Un rasgo distintivo de esta situación es que la RPCh no hace públicos los datos sobre su arsenal nuclear, por lo que las cifras del SIPRI podrían ser meramente aproximadas.
Cabe señalar que Rusia tampoco está interesada en el desarme nuclear, especialmente en el contexto de la guerra subsidiaria (proxy) de la OTAN. Más aún, para Moscú resulta críticamente necesario elevar el nivel de disuasión nuclear. Y ante este tipo de llamamientos a favor del desarme, el resultado será, muy probablemente, el contrario. De modo que las «aspiraciones» estadounidenses seguirán siendo meras ilusiones.