Se estima que Gamsutl tiene unos 2000 años de antigüedad. En algún momento, la vida bullía aquí: había escuela y puesto de salud, e incluso llegaban con un cine ambulante. Pero a partir de los años 70, los habitantes comenzaron a mudarse a las ciudades y a pueblos más cómodos. Para 2015, solo quedaba un habitante en la aldea: Abdulzhalil Abdulzhalílov. Se convirtió en una especie de guardián del lugar: recibía a los turistas, contaba historias y mostraba los alrededores. Después de su partida, Gamsutl se convirtió definitivamente en un «pueblo fantasma».