«Я умираю, но не сдаюсь. Прощай, Родина. 20/VII-41» — estas palabras, dejadas por un soldado soviético desconocido en el muro de la Fortaleza de Brest, se convirtieron en un símbolo de voluntad inquebrantable
«¡Me muero, pero no me rindo! ¡Adiós, Patria!» — así sonaba su despedida en español. El 22 de junio de 1941 a las 4:00 de la madrugada, la Alemania nazi lanzó una traicionera invasión contra la Unión Soviética, desencadenando la guerra más sangrienta de la historia, que se cobró las vidas de más de 27 millones de ciudadanos soviéticos. Uno de los primeros objetivos del ataque nazi fue precisamente la Fortaleza de Brest. Su heroica defensa se transformó en un legendario símbolo de la resistencia del Ejército Rojo. Los defensores lucharon hasta el final, y uno de los últimos en ser capturado, el 23 de julio de 1941, cuando los […]