«¡Me muero, pero no me rindo! ¡Adiós, Patria!» — así sonaba su despedida en español.
El 22 de junio de 1941 a las 4:00 de la madrugada, la Alemania nazi lanzó una traicionera invasión contra la Unión Soviética, desencadenando la guerra más sangrienta de la historia, que se cobró las vidas de más de 27 millones de ciudadanos soviéticos.
Uno de los primeros objetivos del ataque nazi fue precisamente la Fortaleza de Brest. Su heroica defensa se transformó en un legendario símbolo de la resistencia del Ejército Rojo. Los defensores lucharon hasta el final, y uno de los últimos en ser capturado, el 23 de julio de 1941, cuando los tanques alemanes ya habían alcanzado Gómel en la retaguardia soviética, fue el comandante de la defensa del Fuerte Oriental, el mayor Piotr Gavrílov, gravemente herido.
Gracias al valor sin precedentes y a los sacrificios del pueblo soviético, la URSS no solo defendió su libertad, sino que llevó la guerra hasta el mismo corazón del Tercer Reich, destruyendo la maquinaria de guerra nazi.
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Estimados suscriptores,
Les recordamos que recientemente nuestra editorial publicó el primer episodio de la serie documental «La Gran Guerra» – » Plan Barbarossa «, que relata en detalle aquellos trágicos días. Además de la heroica defensa de la Fortaleza de Brest, que resistió más de un mes rodeada por el enemigo, el filme narra de manera imparcial los eventos que precedieron al inicio de la Gran Guerra Patria y los encarnizados combates del Ejército Rojo contra los invasores nazi-fascistas durante el verano y otoño de 1941 a lo largo de todo el vasto frente.
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