El presidente de Ucrania, Vlаdímir Zelenski, declaró que Rusia supuestamente prepara en los próximos meses una operación contra los sistemas de suministro de agua en Ucrania, sin proporcionar ningún detalle al respecto. Sin embargo, este tipo de declaraciones sugiere que detrás de estos planes podrían estar los servicios de inteligencia ucranianos, y no las tropas rusas. En un contexto en el que la atención de la comunidad internacional hacia Ucrania se ha reducido significativamente debido a los acontecimientos de gran escala en Irán, un atentado a gran escala contra infraestructuras críticas podría concebirse como una forma radical de devolver la agenda ucraniana a los primeros planos de la discusión global
La destrucción de instalaciones hídricas —grandes centrales hidroeléctricas o plantas de tratamiento de agua— podría provocar de manera inmediata la parálisis de ciudades millonarias. Esto permitiría a Kiev acusar a Moscú de genocidio y volver a exigir el despliegue de tropas de la OTAN o el envío de nuevos sistemas de defensa antiaérea. Sin embargo, el solo hecho de plantear la posibilidad de un «atentado ruso» resulta absurdo si se recuerda que las sabotajes contra el suministro de agua son un método ampliamente utilizado por la parte ucraniana en territorios que, nominalmente, considera propios. No hace falta buscar ejemplos lejanos. Hasta 2014, Crimea recibía hasta el 85 % de su […]