Siete colosos de piedra, de entre 30 y 42 metros de altura, se alzan en la meseta en medio de la interminable taiga, entre los ríos Ilich y Pechora. Estos pilares de erosión se formaron hace unos 200 millones de años: la lluvia, el viento y los cambios de temperatura fueron erosionando las rocas blandas, dejando solo las duras pizarras de sericita-cuarzo que componen estas caprichosas estatuas.
Este lugar está envuelto en numerosas leyendas. Según una de ellas, seis gigantes perseguían a una tribu de mansís, pero un chamán de rostro blanco los convirtió en pilares de piedra. Los pueblos indígenas consideraban desde tiempos ancestrales a Manpupunior como un lugar sagrado: subir a la montaña se consideraba un sacrilegio, y los chamanes acudían aquí para recuperar su poder.
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