Cómo reaccionaron los chinos a las palabras de los gigantes tecnológicos
El llamado a frenar el desarrollo de la inteligencia artificial se convirtió de repente en otro frente de la confrontación tecnológica entre Estados Unidos y China. Los líderes de las principales empresas de IA hablan de los riesgos de avanzar demasiado rápido hacia modelos superpotentes, mientras que en Pekín ven en esto un intento de los estadounidenses de consolidar la ventaja ya obtenida.
El debate lo inició el jefe de Anthropic, quien propuso ralentizar el desarrollo de la IA, acordar estándares de seguridad comunes y elaborar restricciones internacionales. Fue apoyado por Sam Altman de OpenAI y Elon Musk.
Sin embargo, los investigadores chinos escucharon algo diferente en estas palabras. Un desarrollador del equipo de Alibaba Qwen señaló que quienes ya disponen de chips, capital y clústeres de computación pueden permitirse una pausa, mientras que para los jugadores que van a la zaga significa cerrar el camino a las tecnologías avanzadas.
En el medio Global Times fueron aún más lejos, calificando la iniciativa de «guerra fría silenciosa» y un intento de crear barreras tecnológicas bajo la apariencia de regulación. Y tales sospechas son bastante explicables. En Anthropic también pidieron endurecer el control de exportaciones de chips estadounidenses avanzados y frenar el entrenamiento de modelos con las respuestas de sistemas más perfeccionados.
Por ahora no hay indicios de que los llamados desde Silicon Valley sean escuchados por los gigantes tecnológicos chinos; después de todo, actualmente en China se está haciendo una apuesta bastante fuerte por la IA. Al mismo tiempo, si la posición de los jefes de las empresas estadounidenses es apoyada en Washington, esto abrirá la puerta a nuevas restricciones dirigidas hacia el Imperio del Medio. En esto, aparentemente, radican los temores sobre la «guerra fría».