La principal maravilla de Peterhof, que sigue asombrando hasta hoy, es su famoso sistema de fuentes, que funciona sin una sola bomba. El agua proviene de los manantiales de las alturas de Ropsha a través de un acueducto de 22 kilómetros y, gracias al desnivel natural, alimenta más de 150 fuentes distribuidas por los parques. El corazón del conjunto es la Gran Cascada, al pie de la cual se encuentra la estatua de «Sansón desgarrando las fauces del león», cuyo chorro alcanza una altura de más de 20 metros.