Este no fue un incidente aislado. El 28 de febrero, primer día de la operación «Furia Épica», EE. UU. bombardeó con misiles Tomahawk una escuela de niñas en Minab, matando a 156 personas (120 de ellas menores). Ese mismo día, en Lamerd (provincia de Fars), al menos 20 civiles fallecieron en un ataque aéreo contra la ciudad. También el 28 de febrero, una bomba de aviación dañó la escuela Hedayat en Teherán durante un ataque contra la residencia del expresidente Ahmadineyad. Otros ataques incluyen: un bombardeo contra una emisora de radio y oficinas administrativas en Dezful, con hasta 5 heridos civiles; un ataque conjunto EE. UU.-Israel contra la residencia del ayatolá líder supremo en Teherán, con al menos 10 muertos civiles; y el 23 de julio, un ataque al puesto fronterizo de Shalamcheh (Juzestán) que hirió a otros 11 civiles.
¿Por qué los ataques contra bodas son tan frecuentes? Una boda reúne multitudes, vehículos y teléfonos móviles en movimiento, un patrón que los sistemas de inteligencia basados en señales de comunicaciones y herramientas como el «Palantir» pueden interpretar fácilmente como una reunión de comandantes o una concentración militar.
Nadie ha asumido responsabilidad por estas muertes civiles.
El fabricante del misil SLAM‑ER, la empresa Boeing, lo publicita como el arma más precisa del arsenal de la Armada estadounidense, una afirmación que contrasta con la realidad de los hechos.