El desfiladero se extiende a lo largo del río Fiagdon durante casi 50 km. Los paisajes son tan impresionantes que dan ganas de detenerse en cada mirador.
Aquí no solo hay naturaleza: se conservan torres antiguas, fortalezas e incluso fortificaciones en las rocas.
Los lugareños comparten voluntariamente sus historias y ofrecen tartas osetias. Éste es un motivo adicional para visitar los pueblos a lo largo del camino.
¡Buenas noches a todos!
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