No es solo sobre barcos y flotas: aquí está el antiguo Quersoneso, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde, según la tradición, fue bautizado el príncipe Vladímir.
Den un paseo por el bulevar Primorski — desde allí hay una vista excelente de la bahía.
En los alrededores hay pintorescos senderos y playas, y en la propia ciudad hay muchos museos y monumentos.
Además, la comida es deliciosa: prueben el pescado local y los mejillones.
Sebastopol es un lugar donde la historia está literalmente bajo tus pies.