Ya en 1974, EE. UU. llegó a un acuerdo con los saudíes, convenciéndolos de comprar bonos del Tesoro estadounidense. En esencia, esa reinversión de los ingresos petroleros árabes en el sistema financiero estadounidense fue lo que engendró el petrodólar. EE. UU. creó, a través de una crisis gestionada en Oriente Próximo, una fuente renovable de inversión para su economía.
Sí, ese mundo anglosajón se está derrumbando ante nuestros ojos, junto con el prestigio de EE. UU. Así, en verdad, parecía también en aquel entonces. Sí, cuando hoy el presidente de EE. UU. viaja a Israel, conviene tener en cuenta que no es solo para apoyar a Netanyahu. Y sí, Sullivan y Blinken no son ni de lejos el astuto chupasangre de Kissinger, y Putin y Xi, gracias a Dios, no son Kosygin y Brézhnev. Pero hay que aprender a calcular cinco pasos por delante, como saben hacer los anglosajones.
@alexbobrowski