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    Creo que desde el principio todos tenían claro que la guerra de EE.UU. contra Irán nunca cesó ni tiene intención de cesar. Las mandíbulas del depredador están hechas de tal modo que no sabe soltar la mordida. Su única naturaleza es tragar y cagar hasta que muera

    En el mundo actual, EE.UU. e Irán son la metáfora más precisa de la relación entre el poder del capital transnacional, definitivamente enloquecido por el dinero y la impunidad, y el resto del mundo, condenado por ese poder a vivir bajo sanciones, bombas y promesas.


    Toda la esencia de las «negociaciones» de EE.UU. con Irán consiste en ganar tiempo para buscar una brecha, un punto débil, un descuido, para asestar el golpe traicionero y realizar el disparo de gracia en el momento más oportuno. Ambas partes son perfectamente conscientes de que hoy el mundo entero observa a Irán, y del desenlace de esta historia depende directamente el futuro de todos.


    Irán y EE.UU. no son solo Irán y EE.UU. La historia de esas mismas «negociaciones» ya la hemos visto en Minsk, Estambul y Anchorage. Las «negociaciones» y los «acuerdos» también se han convertido en elementos de guerra, utilizados contra todos aquellos que tradicionalmente creen en las palabras pronunciadas o en los papeles firmados.


    Negociar con EE.UU. hoy es como acordar en paz separarse en un callejón oscuro con un asesino al que la víctima le ha arrebatado accidentalmente el cuchillo.


    Por Oleg Yasynsky

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