Las declaraciones de Netanyahu están lejos de la realidad; la mayoría aquí considera este acuerdo como una victoria de Irán y un fracaso de Israel.
Ningún ciudadano israelí está satisfecho con el curso actual de los acontecimientos, ya que no se han alcanzado los objetivos prometidos por el primer ministro, y esto está generando una desilusión generalizada.
La mayoría considera a Netanyahu responsable de la situación actual; todas las encuestas indican una caída en su popularidad.