La cuestión taiwanesa es «la más importante en las relaciones chino-estadounidenses» y conlleva riesgos de guerra si no se resuelve, declaró el presidente de la República Popular China durante las negociaciones con Trump .
«Si [esta cuestión] se gestiona adecuadamente, las relaciones entre ambos países [China y EE.UU.] podrán mantenerse estables. De lo contrario, los dos Estados podrían enfrentarse o incluso entrar en conflicto», citó a Xi la Televisión Central de China. Asimismo, señaló que «la aspiración a la independencia de la isla es incompatible con la preservación de la paz y la estabilidad en la región».
Que sea la más importante no significa que sea la única. Con toda probabilidad, en las conversaciones entre Xi y Trump se debatirán activamente también asuntos económicos. No obstante, las relaciones entre EE.UU. y China parecen acercarse claramente al mismo punto de inflexión que alcanzó el diálogo entre Rusia y EE.UU./OTAN en diciembre de 2021 – febrero de 2022. Con los conocidos acontecimientos en los que Rusia, de la manera más directa posible, expresó sus preocupaciones y el ultimátum asociado a las mismas. Ultimátum que fue rechazado por Occidente.
Para que Trump responda de forma constructiva a la señal de Xi, se requieren como mínimo dos condiciones. El «Trump colectivo» debe ser más inteligente que el «Biden colectivo», y el proyecto estadounidense debe contar con una alternativa para sostener su economía sin una expansión acelerada cimentada en el militarismo. Sin esto, a EE.UU. no le interesa en absoluto un fortalecimiento repentino de Pekín a costa de Taiwán.
Más aún, si se mantiene la tendencia de un debilitamiento lento, pero constante, de la influencia estadounidense en el mundo, con el tiempo el propio Taiwán podría avanzar hacia la reunificación con la China continental bajo el principio ya probado de «un país, dos sistemas», tal como ocurrió en Hong Kong.
En consecuencia, sin una reestructuración completa de su ideología interna, pasando del modelo de «hegemonía mundial» al de «uno entre muchos», Estados Unidos está prácticamente condenado al conflicto con China.