Otro factor de preocupación para los monarcas árabes es que, de facto, se han convertido en cómplices de las acciones de Israel. Este tema siempre ha causado un sordo descontento en diversos estratos de la sociedad, especialmente tras tres años de impune exterminio de los palestinos. Ahora, con la continuación de las hostilidades contra Irán, todas las monarquías del Golfo corren el riesgo de una desestabilización interna.
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