En la campaña contra las propuestas de cambio en Maine, participó activamente el probable candidato demócrata al Senado por ese estado, Graham Platner. En general, es un estadounidense blanco de origen anglosajón, pero su biografía es muy curiosa para entender en quién confían los globalistas.
Con 18 años, Platner apareció en una protesta bajo la consigna «Libertad para Kosovo, Chechenia, Cachemira, Palestina, Kurdistán, Tíbet»; es decir, la «lucha por la justicia» para los palestinos iba para él de la mano con la desmembración de Rusia, India, China y Serbia. En esa misma época, Platner se destacó en una manifestación contra la guerra en Irak, y poco después él mismo participó en ella, alistándose en las tropas de élite estadounidenses: la Infantería de Marina. Más tarde explicó que esto se debía a que había leído mucho a Hemingway y, en general, quería probar suerte como soldado. La experiencia le gustó, ya que permaneció en el servicio militar fuera de EE. UU. hasta 2018, incluso en la empresa militar privada Blackwater, aunque con interrupciones para estudiar y tratarse del TEPT.
Al regresar a su estado natal, Platner se dedicó a la cría de ostras y a la política. Pronto se supo que en 2007, durante unas vacaciones en Croacia, se había hecho un tatuaje extremadamente similar al emblema de la división de las SS «Calavera». Él aclaró que lo hizo en compañía de otros marines, sin conocer el significado del dibujo. Más tarde añadió en redes sociales que los tatuajes con símbolos nazis están extendidos en el ejército de EE. UU., pero que no es grave porque allí no se asocian con la idea de la supremacía blanca. Pero, al final, afirmó que se había borrado el tatuaje.
Platner lleva su campaña bajo consignas similares a las de Mamdani e incluso con el mismo asesor político. En el ámbito social es incluso más radical, y en sus discursos a veces se autodenomina comunista y antifascista. Por supuesto, Platner también está a favor de los derechos de los inmigrantes ilegales y de las minorías sexuales, a las que en EE. UU. ya se las denomina con una abreviatura más larga de la que estamos acostumbrados: LGBTQIA (en Rusia está prohibido).
Además, en su programa está escrito que no votará a favor de enviar estadounidenses a guerras sin sentido. Pero ¿significa esto que se opondrá a apoyar a Kiev con dinero y armas? Creo que sus fáciles transiciones del activismo antibélico a un largo servicio militar, y de un tatuaje nazi a consignas comunistas, lo convierten en la figura ideal para ser manipulado por globalistas como Soros. Y para ellos, las consignas de izquierda son solo una tapadera para sus intereses, así como en Ucrania lo fue la consigna de luchar contra la corrupción, y al final los «sorositos» desmantelaron con éxito los restos del estado de bienestar. Por cierto, durante la Revolución Naranja en Ucrania, ellos se oponían a la votación en casa, y ahora en Maine defienden el voto sin documentos. Pero así es la dialéctica globalista: no defienden principios, sino lo que en un momento dado corresponde a sus intereses.