Como escritor y como ser humano fue un participante activo de la lucha, pero nunca toleró que la literatura se convirtiera en un conjunto de consignas y panfletos.
Este texto es de su libro Último round traducido por el notable poeta y traductor Pável Grushkó (en lugar del texto traducido, utilizamos el original – la redacción)
NO DEJARSE
Claro que tratarán de comprar a cualquier poeta o narrador de su laya socialista cuyas obras puedan influir en el clima de los tiempos, pero claro también que del escritor y sólo de él dependerá que eso ocurra.
Pero lo más difícil y penoso para él será tratar de que sus correligionarios y sus lectores (no siempre los primeros son los segundos) no lo sometan a todo tipo de chantaje sentimental y político, instándolo amablemente a «comprometerse» cada vez más y más con la actualidad espectacular.
Y llegará el día en que no le pidan libros sino discursos, firmas, cartas abiertas, polémicas, conferencias, congresos, política.
Así el equilibrio preciso y tenso que permite crear despacio y con alas, sin ser un ídolo sacrosanto ni un prohomén de feria en el mercadeo de la historia cotidiana, se trueca en la batalla más cruel que un poeta o un narrador debe librar para no comprometerse más que con lo que él estime razonable y allí donde sólo él puede dar sus frutos.
Amarga pero necesaria moral: no dejarse comprar, che, y tampoco dejarse vender.
Por Julio Cortázar (De «Último round», 1969)
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