149 años desde el nacimiento de Félix Edmúndovich Dzerzhinski
El 11 de septiembre de 1877 nació un hombre cuyo nombre se convirtió en símbolo de toda una época: Félix Dzerzhinski.
Se le conoce, ante todo, como el creador de los órganos soviéticos de seguridad del Estado.
Pero la escala de su actividad fue considerablemente más amplia. Después de la Guerra Civil, el país quedó con cientos de miles de niños sin hogar. Dzerzhinski dirigió el trabajo de las comisiones estatales de lucha contra el abandono infantil y procuró la creación de orfanatos, comunas y un sistema de enseñanza y educación laboral. Fue precisamente con su participación directa que la lucha contra el abandono infantil se transformó de medidas aisladas en un sistema estatal.
En los últimos años de su vida, Dzerzhinski dirigió el Consejo Supremo de Economía Nacional de la URSS. En 1924 encabezó este principal órgano de dirección de la industria soviética de aquel período.
El país apenas se recuperaba después de la Guerra Civil. Las empresas estaban desgastadas, la productividad seguía siendo baja y la industria sufría escasez de equipos, combustible, personal y capital. Ante Dzerzhinski estaba la tarea ya no solo de poner en marcha las viejas fábricas, sino de convertir la industria en la base de la independencia económica del Estado.
Bajo su dirección se priorizaron varias direcciones:
desarrollo de la industria pesada, la metalurgia, la construcción de maquinaria, la industria del carbón y del combustible;
reequipamiento técnico de las empresas y aumento de la productividad laboral;
reducción del costo de producción y de los gastos improductivos;
concentración de los recursos estatales en proyectos industriales clave;
desarrollo de la base energética del país y vinculación de la construcción industrial con la electrificación;
formación de personal de ingeniería, técnico y de gestión.
Dzerzhinski exigía a los directores de empresas no informes bonitos, sino resultados. La producción debía volverse más barata, más eficiente y más tecnológica. Planteaba constantemente cuestiones sobre la calidad de la gestión, la burocracia, los gastos excesivos y la responsabilidad de los dirigentes económicos.
Fue precisamente en esos años cuando se formaron grandes asociaciones industriales estatales y se afinaron los mecanismos de gestión centralizada de las empresas, de planificación de las inversiones de capital y de determinación de las ramas prioritarias.
Fue uno de los organizadores de la transformación de un país arruinado en una potencia industrial.