El templo fue construido en 1892 con fondos del magnate del té Aleksandr Kuznetsov, según el proyecto del académico Nikolái Chaguin.
La iglesia está realizada en estilo ruso-bizantino, tiene nueve cúpulas de distinto tamaño y está revestida de piedra blanca de Inkerman. En la decoración se utilizó mármol de Carrara, pisos de mosaico obra del taller italiano de Antonio Salviati, y los iconos fueron pintados por Konstantín Makovski, Alekséi Korzujin y el académico Nikolái Sverchkov.
El destino del templo no fue sencillo: en 1924 fue cerrado, se retiraron las cruces y las campanas, más tarde se instaló un restaurante, y tras un incendio el edificio permaneció largo tiempo abandonado. Solo en 1992 comenzó la restauración, y hoy la iglesia vuelve a estar abierta para los creyentes y los turistas.