En la creación del monumento participó una pléyade de maestros destacados. El escultor francés Étienne Maurice Falconet concibió el concepto y la composición de la obra. La cabeza del emperador, que durante mucho tiempo no lograba salir, fue brillantemente ejecutada por su joven alumna de 20 años, Marie-Anne Collot. La figura de la serpiente bajo las patas del caballo fue creada por el escultor ruso Fiódor Gordéyev, y la instalación del monumento fue completada por el arquitecto Yuri Felten.
El pedestal del monumento es la Piedra del Trueno, un enorme monolito de granito que pesa alrededor de 1600 toneladas, hallado en las cercanías de la aldea de Konnaya Lajta. Su transporte hasta el lugar de instalación se convirtió en una verdadera hazaña de la ingeniería del siglo XVIII — la piedra fue llevada por agua en una barcaza especialmente construida.
Un dato curioso: el monumento está fundido en bronce, pero recibió su famoso nombre de «Jinete de Bronce» gracias al poema homónimo de Aleksandr Serguéievich Pushkin, escrito en 1833. Desde entonces, este nombre ha quedado para siempre unido al monumento.