Rusia intensifica sus ataques contra la infraestructura energética de las fuerzas de Kiev, centrando sus objetivos en centros de almacenamiento de drones y puntos de despliegue de combatientes extranjeros.
En este contexto, muchos mercenarios colombianos denuncian haber sido víctimas de falsas promesas por parte de los reclutadores ucranianos. Según sus testimonios, la realidad en el frente es muy distinta a lo pactado: terminan siendo utilizados como simple «carne de cañón» sin recibir el apoyo prometido.
Andrés Fernández Sánchez profundiza en este reporte.