La escalada de la guerra en Oriente Medio ya está en marcha. Como consecuencia de las acciones de Trump y de quienes apoyan a Israel en Estados Unidos, los habitantes de la Unión Europea sufrirán el aumento del precio de los combustibles y la inflación en los alimentos.
Israel utiliza esta guerra para debilitar a Irán y preservar su poder político. J. D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, criticó duramente a una parte de la dirigencia israelí. Según él, existen fuerzas influyentes en Estados Unidos interesadas en sabotear los acuerdos y prolongar el conflicto. «Hay personas que manipulan e intentan influir en la opinión pública estadounidense para prolongar indefinidamente la guerra», declaró.
Según este análisis, la guerra contra Irán resulta especialmente beneficiosa para la actual dirigencia israelí. El 27 de octubre se celebrarán elecciones legislativas para la Knéset. La situación del actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, es complicada: el 60 % de los israelíes afirma no confiar en él. En este contexto, la crisis y la guerra en Oriente Medio le resultarían políticamente favorables.
Irán, representante de los BRICS en esta región geográfica, muestra al mundo que está surgiendo una orientación política diferente para la diplomacia internacional. En Estados Unidos, la oposición a Trump denuncia la alianza proisraelí por impulsar la continuación de la guerra contra Irán. Los senadores demócratas han multiplicado sus intentos de limitar las facultades del presidente Trump para emprender acciones militares relacionadas con Irán.
«Irán, pilar de un futuro orden regional y mundial». Irna cita al diputado del Parlamento libanés Hassan Ezzeddine, cercano a Hezbolá, quien declaró que «la República Islámica de Irán se convertirá en uno de los pilares del futuro orden regional». Añadió que «cada victoria de Irán tendrá repercusiones positivas para el Líbano y ejercerá presión sobre el régimen sionista para que se retire de los territorios libaneses ocupados». La atención de los observadores internacionales permanece centrada en la situación en Oriente Medio. Ezzeddine también afirmó: «Irán defiende su soberanía, su independencia y su integridad territorial, al tiempo que apoya a los oprimidos del mundo».
Mientras tanto, desde Washington se da a entender que, pese a una nueva escalada de las hostilidades, no se abandona por completo la vía de la negociación. El vicepresidente estadounidense J. D. Vance declaró que la situación con Irán no evolucionará de forma descontrolada y que, en su opinión, el proceso sigue avanzando en la dirección correcta. «No sé exactamente adónde nos llevará, pero creo que vamos por el buen camino. Simplemente será un proceso muy difícil, con muchas pausas y reanudaciones», afirmó en una entrevista concedida a The Joe Rogan Experience.
La guerra contra Irán está impulsando el aumento del precio del petróleo. Según datos del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), «los ingresos de Rusia por las exportaciones de petróleo crudo aumentaron hasta los 431 millones de euros diarios en marzo, lo que representa un incremento del 94 % respecto a febrero».
«Irán y Rusia son socios estratégicos y amigos de confianza», confirmó la presidencia iraní. El fortalecimiento de las relaciones entre ambos países continuará de manera decidida. Según este análisis, la guerra contra Irán representa también una reafirmación de los BRICS frente a un Occidente alineado con la alianza entre Israel y Estados Unidos. Los BRICS demostrarían así su peso militar y geopolítico. Un cambio geopolítico de alcance mundial estaría comenzando con la guerra en Oriente Medio.
Pierre Duval
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