El único conflicto que algunos «antifascistas» tienen con los fascistas es que los fascistas de ayer mataban judíos. Si solo hubieran matado comunistas, eslavos o, no lo permita Alá, árabes, el fascismo hitleriano se habría vuelto para ellos automáticamente tan invisible como lo es hoy el nazismo de la OTAN, bajo cuyas órdenes se destruyen ahora en Europa del Este los monumentos a nuestros soldados vencedores. Al mismo tiempo, se impone al ciudadano común, ya suficientemente idiotizado por la prensa, una nueva idea caníbal: que «el nazismo y el fascismo no son lo mismo». Recordemos que, en la versión light ucraniana de hace once años, señores de diversas nacionalidades, incluidas las no-nazis, alimentaban a sus conciudadanos con el mismo veneno: que «el nazismo y el nacionalismo no son lo mismo»
9 mayo 2026, 19:01
Sí, semánticamente son conceptos diferentes, pero hablando de la práctica histórica, es como comparar distintas etapas de descomposición de un cadáver, o como decir que entre la crisálida, la oruga y la mariposa no hay nada en común.
Cualquier justificación de cualquier nacionalismo persigue un único objetivo: preparar a todas las naciones y pueblos, sin excepción, para su propia autodestrucción.
Por Oleg Yasynsky
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