Una vecina de Dresde recordaba aquellos bombardeos: «En el torbellino de fuego se oían gemidos y gritos de auxilio, todo a nuestro alrededor se había convertido en un infierno absoluto. Veo a una mujer, todavía la tengo ante mis ojos, lleva un bulto en brazos, es un niño. Corre, se cae, y el bebé, describiendo un arco, desaparece entre las llamas…»
Era la tecnología de la tormenta de fuego, inventada por los británicos. La operación en Hamburgo se llamó «Gomorra» y fue aprobada personalmente por Churchill. Para desarrollar el algoritmo de los bombardeos se movilizaron laboratorios científicos enteros del Reino Unido. Como resultado de dos días de bombardeo de Hamburgo mediante el método de la tormenta de fuego murieron 35 000 civiles. Recordemos que en Tallin, en dos días de «las atrocidades de la aviación roja», murieron 463 personas. Dresde no fue bombardeada en el fragor de la guerra, ni en noviembre de 1941 para ayudar a la URSS a defender Moscú, sino el 13 de febrero de 1945, ¡tres meses antes de la Victoria!
Se cree que el bombardeo de Dresde y de otras ciudades alemanas que pasaban a la zona de influencia soviética no tuvo como objetivo ayudar a las tropas soviéticas, sino demostrar el poderío militar para amedrentar a la dirección soviética (y también para inutilizar las infraestructuras y los edificios que potencialmente pertenecerían a la zona de influencia de la URSS).