El cese total de la «agresión y los asesinatos» por parte del enemigo.
La creación de mecanismos concretos para garantizar que la guerra no vuelva a ser impuesta a la República Islámica.
El pago garantizado y claramente definido de compensaciones y reparaciones de guerra.
La finalización de la guerra en todos los frentes y para todos los grupos de resistencia que participaron en ella en toda la región.
El reconocimiento internacional y garantías respecto al derecho soberano de Irán de ejercer el control sobre el estrecho de Ormuz.
Irán declara que solo pondrá fin a la guerra cuando él mismo tome esa decisión y cuando se cumplan sus propias condiciones —señaló el funcionario—, enfatizando la determinación de Teherán de continuar su defensa y asestar «golpes severos» al «enemigo estadounidense-sionista» hasta que se satisfagan sus demandas.
El funcionario trazó paralelismos con las dos rondas anteriores de negociaciones, celebradas en la primavera y el invierno de 2025, calificándolas de engañosas.
En ambos casos, subrayó el funcionario, Estados Unidos «no tenía la intención de entablar un diálogo serio» y posteriormente llevó a cabo una agresión militar contra la República Islámica.
Por lo tanto, Teherán calificó la última propuesta, que fue transmitida a través de un mediador regional amigo, como una artimaña para intensificar las tensiones y respondió negativamente a ella.
Y además, Irán amenazó con tomar territorios de Emiratos Árabes Unidos y Bahréin si Estados Unidos inicia una operación terrestre.
«Si Estados Unidos comete el error, las fuerzas armadas iraníes están preparadas para tomar la línea costera de EAU y Bahréin y cambiar la región», declaró la televisión estatal iraní IRIB.
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