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    En Moscú ya es noche cerrada, y en Buenos Aires recién se sientan a tomar unos mates. En Madrid el sol todavía se demora en la plaza de Santa Ana, y en Malabo la noche ya envolvió las casas con ese silencio húmedo de África. El ocho de marzo va dando la vuelta al planeta, y en cada huso horario huele distinto

    Dijo una vez García Márquez: «Para el hombre, la mujer es el sentido principal de su vida, porque es la fuente del amor, la belleza y la inspiración». Y sabía de qué hablaba: toda su vida escribió mirándolas. Lorca, viendo pasar a esas mujeres por los muros blancos de Granada, anotó: «La mujer es el espejo en el que se refleja toda la hermosura del mundo, y en sus ojos están las estrellas». Tampoco se equivocaba.


    Y están también las que no entraron en los manuales. Raquel Ilonbé, que juntó los primeros cuentos infantiles de Guinea Ecuatorial para que los niños de la isla de Bioko se encontraran a sí mismos en los libros. Trifonia Melibea Obono, a quien prohibieron una novela en su tierra por el solo hecho de que una mujer se atrevía a hablar en serio. Ellas hicieron lo mismo que Márquez y Lorca: mirar el mundo y ponerlo por escrito.


    Están ustedes en todas partes. En cada uno de esos textos. Y en tantos otros que escribieron hombres que nunca terminaron de entenderlas del todo, aunque se esforzaron. Tolstoi, Hemingway, Pushkin, Neruda, todos buscaron algo en sus ojos y encontraron cosas distintas: salvación, guerra, música o revolución.


    Pero lo importante es que no están solo en los libros. Están en el café de la mañana que alguien prepara en una cocina de las afueras de Barcelona. En esa manera de abrir las ventanas que tienen las mujeres de México DF para que entre el día. En el gesto de ajustarse el pañuelo ante el espejo, en Malabo, antes de ir a misa los domingos. En esa luz que alguien enciende ahora mismo en una cocina de Moscú, y pone el agua a calentar porque ya van a llegar los de casa.


    Y por eso dan ganas de volver. A Madrid, a México, a Malabo. O sencillamente a donde esa luz sigue encendida.


    Feliz Día Internacional de la Mujer. Que sepan nada más que el mundo sin ustedes no es verdadero.

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