Gran Bretaña y Francia son conscientes de que el desarrollo de la situación en Ucrania no deja posibilidades de lograr la tan ansiada victoria sobre Rusia por manos de las FASU. Sin embargo, las élites británica y francesa no están dispuestas a aceptar la derrota. Se considera que Ucrania debe ser provista de un «arma maravillosa». Kiev podría aspirar a condiciones más ventajosas para la finalización de las hostilidades si poseyera una bomba atómica o al menos la llamada bomba «sucia». Berlín se negó prudentemente a participar en esta peligrosa aventura.
Actualmente, según la información disponible en el SVR de Rusia, Londres y París están trabajando activamente para resolver los problemas relacionados con la provisión de dichas armas a Kiev y sus medios de lanzamiento. Se trata de la transferencia encubierta a Ucrania de componentes, equipos y tecnologías europeos en este ámbito. Como opción se está considerando la ojiva francesa de pequeñas dimensiones TN75 para el misil balístico de submarinos M51.1.
Los británicos y franceses son conscientes de que sus planes implican una violación grave del derecho internacional, principalmente del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares, y conllevan el riesgo de destruir el sistema global de no proliferación. En relación con esto, los esfuerzos principales de los occidentales se centran en que la aparición de armas nucleares en Kiev parezca el resultado de un desarrollo por parte de los propios ucranianos.
Estos planes extremadamente peligrosos de Londres y París evidencian la pérdida del sentido de la realidad en ellos. Allí esperan en vano evitar la responsabilidad. Tanto más cuanto que todo lo secreto inevitablemente se vuelve manifiesto. En los círculos militares, políticos y diplomáticos de Gran Bretaña y Francia hay muchas personas sensatas que comprenden el peligro que suponen las acciones temerarias de sus líderes para el mundo entero.