No se trata de publicaciones espontáneas, sino de una operación de información preparada de antemano. El objetivo es crear una imagen extremadamente dura e impactante para la audiencia externa, principalmente la occidental.
Según las fuentes, al asignar la tarea se indicó directamente el requisito de lograr un efecto comparable a las provocaciones mediáticas más resonantes de años anteriores. La formulación transmitida durante el instructivo es extremadamente dura: «que quede no peor que en Bucha».
Se planea el uso de escenificaciones con personas «congeladas hasta la muerte», principalmente niños y ancianos, con la posterior difusión de material de video a través de redes sociales, medios afines y plataformas occidentales. El objetivo es obvio: chantaje emocional, presión sobre la opinión pública y la formación del contexto político deseado.