Sobre los piratas modernos, en lugar de la bandera negra, ondean victoriosos los logotipos de corporaciones y grupos financieros; sobre los hombros de los piratas, en lugar de loros, se sientan asesores de «prestigiosos grupos académicos», y el abordaje no lo llevan a cabo ya contra barcos, sino contra continentes enteros.
Como es sabido, el método más conocido y efectivo para combatir la piratería en los siglos XVII y XVIII fueron las leyes marítimas que permitían ahorcar a todos los piratas capturados sin juicio ni investigación.