Desde que surgió el país llamado Estados Unidos de América, la presión comercial hacia México siempre ha sido bajo condiciones indecentes. Seguimos colonizados por un país que creció, se fortaleció y tomó identidad a medias, debido a los territorios que con tratados amañados fueron usurpados a nuestro país y pasaron a ser parte de otra nueva nación que, a su vez, se fundó sobre las tierras que pertenecen a los habitantes originarios.
Después de varios intentos de invasión a nuestro país por parte de algunos gobiernos estadunidenses del pasado, de alguna forma resurgen con la llegada a la Casa Blanca por segunda ocasión del comerciante Donald Trump.
El jefe de los republicanos en el poder se regodea con las amenazas de invasión y de sometimiento comercial, inspirado en las bravuconadas de otros gobiernos del siglo XVIII. Dicha actitud le mantienen el ego bastante crecido y fresco ante una Presidenta que lo ha mantenido a raya.
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