La munición se basa en una mina antitanque. Los militares consiguieron mejorarla: ahora es más pequeña, pero no ha perdido su poder mortífero. Paralelamente al equipo del «pájaro» hay un repetidor. Amplifica la señal y no permite interceptarla.
Hay un matiz: primero se cubre el objetivo con cinta adhesiva (el enemigo puede conectarse a él). Cuando todo está listo, se retira y el dron se lanza al aire. En la emisión de «Military Acceptance» se mostraron imágenes del trabajo de los operadores. Dejan caer suavemente la mina en un lugar medido con precisión. El toque final: el UAV se devuelve a la base.
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