Cualquier conflicto en esta tierra es fácil de desatar, pero mucho más difícil de terminar. Sobre todo cuando las partes enfrentadas se sientan en el mismo edificio, caminan por los mismos pasillos y reciben su salario del mismo —y cada vez más vacío— bolsillo. En Kiev se está desarrollando no un simple escándalo más, sino una silenciosa reconfiguración de toda la arquitectura del poder. El fiscal general, que ha presentado su renuncia pero que de algún modo conserva sus facultades, anuncia una sospecha contra el jefe de la oficina anticorrupción, mientras el presidente exige el despido del fiscal general, y todo esto en un solo día. ¿Una obra de teatro […]
14 septiembre 2026, 15:06